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Cerrado por felicidad

Ese cartelito es el que me gustaría poner, pero no es así. Se puede afirmar que este rincón está escondido porque últimamente no vengo ni yo. Cualquiera diría que llevo un mes con el peso del mundo éste de aquí abajo. En realidad llevo varias décadas con el peso del mundo. Estoy expectante porque creo, tengo la ilusión, en mi desesperanza, de ir por buen camino. No os pasa? La sensación de que ocurrirá algo fantástico? Y a la inversa? Bueno, yo me quedo con la primera. Extrañas palabras que nos atrapan como a hormigas atómicas. Dicen que el litio va bien para nivelar el estado de ánimo, no pienso probarlo. Yo lo nivelo a las bravas. Hundiéndome hasta el fondo y creyendo ser luego el rey del mundo. Éste es el primer blog de la historia que no quiere recibir muchas visitas y voy camino de conseguirlo. Si alguien entra aquí de vez en cuando quiero decirle, quiero decirle que si tiene paciencia para esperarme encontrará un día una historia completa vivida a trompicones, con sangre, sudor y lágrimas, una historia bonita, una historia que no sé si está terminando o si comienza ahora. Una historia de holas y adioses, de besos y abrazos, de golondrinas y misterios insondables, de sonrisas y susurros al oído, caricias que estremecen y miradas que te envuelven como a un juguete de regalo, una historia de momentos eternos que duran segundos, de palabras mágicas, de poderes que dan la vuelta al universo y van más allá de la vida y de la muerte. Puedo ser feliz pensando lo feliz que puedo ser, qué tonto era de niño, aún más que ahora, me lo acabo de encontrar en una redacción del Colegio. Jesu levanta pasiones y no se da cuenta, me dicen. Y quién me levanta a mí! Nadie sabe que llevo el peso del mundo, no se lo creen. Hola, hola, hola, si estás leyendo ésto quiero decirte que, quiero decirte que haré lo posible para que encuentres esa historia bonita, un día.

El peso del mundo

Explica el padre de Everwood en el capítulo de esta tarde, enojado por cuantas cosas atormentan su apacible carácter, entre ellas… mi hijo carga con el peso del mundo y ni siquiera sé bien por qué!

(vaya, ése soy yo)

Bueno, pero es que…

Cielo gris, suelo rojo. Suelo gris, cielo rojo. Hace muchos días que no paso por aquí ni yo mismo, sí, realmente estoy escondido. Y aún hay quien viene a verme. Se formó una discusión con lo de los tigres y los leones, lo veo en las búsquedas, qué es más peligroso un tigre o un león, resulta que es el tigre, ya me lo han explicado.

- Todo va bien, Jesu!

- Sí, ésa es mi frase favorita, bueno una de tantas. Lo que me gusta que me digan.

- Todo va bien. Mira, quieren hacer planes contigo y tú te haces el duro. Te regalan dibujos con estrellas que se refugian en ti mismo. Te estampan besos virtuales y besos reales. Y abrazos.

- Bueno, pero es que…

- Es que, qué!

- Es que, lo importante no sé si va bien.

Lo más importante, los que están a mi lado, ahora están más lejos. Estoy en una isla. Que no le pase nada a nadie, que no le pase nada a nadie, que no le pase nada a nadie. Repetíamos la frase como una oración, recuerdas, acurrucados en la cama, entre asustados y divertidos por los horribles rayos y truenos de La Cañada… Que no le pase nada a nadie, que no le pase nada a nadie, que no le pase nadie a nada, que no le pase nadie a nada, jajaja, nos íbamos equivocando…

- Quiero conseguir algo y creo que no puedo. Se supone que debo poder! Que estén cerca, sólo éso.

Cielo gris, suelo rojo. Suelo gris, cielo rojo. De un olivo a otro vuela el tordo. En la tarde hay un sapo de ceniza y oro.

Calma.

Como un mar eterno quiero ser, yo libre, corazón…

Es más fácil llegar al Sol…

. . . q u e   a   t u   c o r a z ó n ! 

Bolita, necesito que me cuentes una de tus leyendas, de las que sí se cumplen, de las que son de verdad.

Diario retroprogresivo

ángel 

21 de enero. Ya estoy aquí, mamá! Con esta frase llegaba todos los días al Hospital, apresuradamente, a ver mi madre a la salida del trabajo, durante una larga temporada, enfundándome una bata verde a la que ya tomé cariño y que ella se encargaba de abotonarme debidamente mientras pudo, sonriendo y asegurándome lo mucho que le gustaba con bata de médico.

Cuando pasas una situación límite el resto del mundo deja de existir, nada te preocupa. Las historias tan bellas que me ocurrieron puede que las comparta un día, creo que las guardaré para mí. 

El último día, cuando ya no pude decir ya estoy aquí, me fui corriendo a encender una vela a la plaza de la Virgen. No me había dado tiempo hasta entonces, ni de encenderla ni de llevarle flores ni de rezar. Yo rezo, rezo por costumbre, los Jesuitas me enseñaron a hablar con Dios. Ahora sé que no existe y sigo hablando con él. Hablo con alguien que no existe. Dice Pániker que quien ha tenido un sentimiento religioso durante una época de su vida, le acompañará toda su vida aunque ya no lo tenga.

Encendí la vela pero no me enfadé, -me voy a enfadar con alguien que no existe!- como cuando nos dejó mi abuelo, yo tenía ocho años en ese momento crucial. Y no podía irse, debía enseñarme a construir ángeles de piedra y madera y caritas de vírgenes. Me dijeron que si pedía algo con todas mis fuerzas se cumpliría, pero ésto no se cumplió, me enfadé muchísimo. Pero sólo contaba ocho años, aún no sabía que tenía poderes; lo descubriría un poco más tarde, cuando alguien me enseñó el significado de la palabra Ceyalá. Aprendería a creer en mis propios poderes y a no esperar nada más. O sí?

En mi espacio i m a g i n e cito este nuevo rincón como diario retroprogresivo, debo decir que le tomo prestado el concepto a mi admirado Salvador Pániker, que antes cité. En libros como Primer Testamento o Segunda Memoria, o en toda su obra, va nadando en círculos, hacia atrás, hacia adelante, haciendo filosofía de su propia existencia. Ya no me acuerdo bien para explicarlo, hace mucho tiempo de éso, hace mucho tiempo de todo.

21 de enero. Ese día supe que el amor más grande de mi vida me acompañaría siempre mientras yo quisiera y me mantenga en pie sobre la faz de la tierra.

A ver si así se me va el miedo…

Dijiste ‘prometido’, eh!

Un mundo feliz

8 de enero. Más tigres y más leones. Esta vez, los de verdad. No me asustan, sé vencerles, sólo que me cansa esta lucha. Mi mundo feliz del domingo se volvió del revés ayer en un suspiro. Mañana lo volveré a poner derecho. El simulacro de paz y amor ha terminado, dicen los sms, sálvese quien pueda. No, no es un diario ésto, ya verás. Avisé. Da igual, nadie te lee, estás escondido. Alguien sí.

Tigres y leones

Mirada Solitaria 

Yo, descifrador de sueños de maremotos profundos, sueño con leones cuando tengo miedo, lo descubrí hace poco. Leones -suele ser uno- que merodean por el pasillo de mi casa, cerca de la habitación. Jesu, qué haces de nuevo soñando con leones, éso te ocurría de niño (no sería por lo del león dormido, en el colegio, es un libro; no, no es por éso) ahora eres más valiente, un poco, se supone. Mientras leía decenas de libros sobre interpretación de los sueños para luego inventármelo todo y dejarle preciosos cuentos a mi estrella fugaz (me los vuelve a pedir) me enteré de que no es malo soñar con leones, significa que te sientes ante un reto y buscas tu fuerza visceral para salir airoso. Así me quedé contento. Te quedas contento de cualquier cosa, sube el nivel. La noche de reyes tuve una pesadilla, esta vez con un tigre. Lo sé, yo cuidaba de ti, te acaricié la frente secándote el sudor. Le va a dar algo, hice que te despertaras. Hiciste que me despertara? Además, no me contaron el cuento que pedí. Abrí los ojos sobresaltado a las tres de la mañana, como en las películas y respiré profundo… oh, ha sido un sueño, jaja, no es más que éso. Estaba preocupado por si tenía todos los regalos preparados y no me faltaba ninguno para mis peques. Que no falte ninguno, no, no, que no falte ninguno. No, no, faltaba ninguno, ya lo sabías, lo verificaste miles de veces. Hoy por la mañana vi otra vez al tigre, qué susto, bueno no me dio miedo, estaba protegido. Ya sé por qué cambié al león. Sí, el tigre lo tiene pg en su salvapantallas. Pero alguien me dijo en el sueño que no me iba a hacer daño y también me dijo otra cosa más que no voy a contar, no se puede. No se puede? No se puede. Y te vas a hacer amigo de los tigres? Son peligrosos los tigres y aún más los leones. Prefiero dormir en standby y controlarlo todo con mi radar mágico. No, no puedes controlar todo, tontaina, éso sólo lo hace el resto de la humanidad, tú no puedes controlar todo. Por qué yo no! Cómo podrías controlar el momento exacto en que te pones triste, más triste que nadie y el segundo infinitamente eterno en que te crees un súperhéroe. Lo soy! Ni siquiera te has atrevido a poner la imagen del león o del tigre o lo que sea. No me gustaban, he puesto otra, es más bonita. Se llama Mirada Solitaria! Y qué! No, no puedes controlar todo, ni los pájaros que se estrellan (el boca a pico, dijo) ni las palomas que caen en picado, ni tampoco las que remontan el vuelo, ni tus dichosas golondrinas que a nadie le importa que vuelvan, las que aprendieron vuestros nombres (sí, los aprendieron), ni… Entonces, para qué me animas. Soy yo el que está cambiando el guión. Te animo a poner los pies en la tierra. No, nunca, ella dijo ponlos sólo lo justo. Hazlo, me llamarás. Nos llamaremos. Voy a guardar la estrellita roja. No, la dejaré aquí, me traerá suerte. Como un crío. Qué va, peor.

Pájaros

Suelo tener sueño cuando todos se levantan y me despierto mientras el resto se va a dormir. En vacaciones ha llovido mucho, incluso por la noche, pero durante varios días a éso de las dos de la madrugada se calmaba el agua y los pájaros que habitualmente se reúnen hacia los cinco o las seis de la mañana para organizar su día, adelantaban unas horas la quedada y comenzaban a cantar al meterme bajo el edredón, liando aún más mi biorritmo. Me gusta la noche, aún me gusta más comprobar que sale el sol los días en que ves las cosas menos claras. Se puede querer más de lo normal? Hasta cuánto? Hasta cuándo? Quién lo mide? Ya nadie muere de amor, qué tontería, no!

- Dime, qué es Ceyalá?

- Es una larga historia! No sé cómo contarla.