Besar con gafas

por Jesús V. Ferrer

Necesito con urgencia que alguien me explique cómo se besa con gafas.

Y qué hay que hacer si llueve mucho y se mojan. Y si realizas movimientos bruscos, qué hacer para que no salgan disparadas. Y si te encuentras en un tumulto cómo conseguir que no se aplasten y descompongan, como me pasó el otro día en un pub.

Pero lo principal es lo otro. No sé besar con gafas. Supongo que para un beso apasionado habré de olvidarme de ellas, sí, éso sí. Pero y el resto! Un beso de cortesía, mínimamente cariñoso, esperanzadamente tierno, ha de ser lejano y distante? A mí me gusta acercarme al oído y susurrar un hola bonito y ahora no me sale. Y si ella también lleva, entonces es horrible, se me quedan enganchadas!

Las llevo desde hace poco y sólo a ratos, cuando creo que las necesito, aunque me dice el oculista que debo acostumbrarme a ellas. Sí, me he acostumbrado, las quiero mucho, sólo que noto una cosa rara ahí y me da por quitármelas, me las sujeto sobre los botones de la camisa o la sudadera cuando la llevo entreabierta, igual que unas gafas de sol, así en plan hortera y se me pierden. Tengo varias, por si acaso. Creo que acabaré teniendo miles.

Los que entienden de estas cosas tienen una especie de manual de instrucciones, lo sé, lo he visto, lo hacen todo bien. ¿Me lo puede explicar alguien?

Oh, dios mío! La vida es una sucesión de problemones gordísimos.

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