Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: David Bisbal

La de ojitos dormilones

Si veis a la niña de la mochila azul avisadme.

¿Sabéis quién es? ¿La de ojitos dormilones? ¿La que me dejó gran inquietud y bajas calificaciones?

Me la hacían cantar de pequeño. Me obligaban.

Ahora ya creció Pedro Fernández (antes, Pedrito). No es un niño. Aquí le tenemos cantando junto a David Bisbal Sana mi herida. Qué bonita expresión, verdad! Amigo, sana mi herida. Aún la llevo en mi suspirar.

¿Conocéis la medicina que sana todas las heridas?

Decídmela, por favor.

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Fernando Po

Es sábado. O debería serlo. Me he levantado a las ocho, descongelé la nevera (he de comprar otra nueva antes de que explote la que tengo), puse dos lavadoras, un lavaplatos, limpié la casa, me duché, hice la comida, tendí, vi el telediario, un poco de fútbol, retiré diez veces los recipientes de agua del aire acondicionado, fui un rato en bici, sudé, me volví a duchar, volví a sudar, escuché y vi unos vídeos en YouTube, consulté las salas de cine para esta noche y borré el spam de mi correo.

Quiero tener un yate y fugarme. A Fernando Po. Mi madre siempre quiso fugarse a Fernando Po. Yo tengo mucha curiosidad por visitar esa isla.

Mex

En el otoño de 2001 un nuevo programa musical aparecía tímidamente en resúmenes diarios a las nueve de la noche, en La 2. Tan sólo un cuarto de hora, para sondear a la audiencia. Sólo era gente, gente joven que cantaba, y que lo hacía bien. Los expertos en share, prime time y estudiosos de parrillas no imaginaron el fenómeno social que estaban inaugurando. Yo me encontraba haciendo las maletas, una de ellas enorme, gigantesca, para mi viaje a México. E intentando dos cosas, poner orden a mi alrededor, cuidar de todo el mundo y de alguien en particular. Y, lo más difícil, poner orden en mi mente, olvidar sin olvidar del todo, sin dejar de sentir, pero no sentir tanto, pasar página de una experiencia profunda que me sobrecogía, decir adiós a unos años demasiado intensos, bueno, nunca nada es demasiado intenso, pero entonces sí lo pareció para mí. Todo fue bien, muy bien, más que bien, todo fue impactante, mágica palabra. El conjunto de nuestros encuentros, que han sido muchos en el transcurso de nuestras vidas, se han visto acompañados por la inquietud de acontecimientos sociales, políticos e históricos que hacían todo más complicado. La guerra Irán-Iraq y otros conflictos alertaron al planeta en la década de los ochenta y a punto estuvieron de frustrar el largo e importante viaje de Rosy, que incluiría a España en su fascinante ruta. En nuestra escapada de 2002 fuimos desinfectados Javier y yo al llegar al último destino del Estado de Guanajuato, León, en plena crisis de las vacas locas, procedente de Europa. Y unos años más tarde nuestros nuevos encuentros familiares coincidieron con los atentados en Madrid, el 11-M. Nada nos disuadió de perseguir nuestros obvjetivos. Mi mayor refugio lo he encontrado allí, a fuerza de cariño amasado con el tiempo. Y la energía para enfrentarme a las vicisitudes que la vida me depararía pronto. Aquellas canciones formaron parte de la banda sonora de nuestro viaje y en apenas unos meses alcanzarían más fama todavía en ese país admirable que aún sabe querer como se quiere de verdad. No, no estábamos escondidos, sino mirando al sol y acostados en la tierra. Un tema tontorrón y emotivo, el que ensayan los españolitos del vídeo y cuya versión original difundieron años antes los mexicanos Olga Tañón y Cristian Castro. Bésame, mientras sientes la piel, que hay detrás de mi piel. Hoy México -por si le faltara algo que soportar- y en cierta medida todos, sufrimos el dolor y la incertidumbre de una nueva alerta sanitaria, nacida de no sé sabe bien dónde ni cómo, porque ya ni capaces somos de cuidar la propia naturaleza que nos da sustento. Pronto pasará todo. Y éso sí, antes nos darán unas cuantas lecciones sobre cómo actuar. En coraje personal, compromiso social y tantos otros valores, de los que nosotros hemos olvidado hasta el nombre.