Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: criptonita

Cuando hago lo que debo (como en las películas americanas) una fuerza arrolladora me invade y me creo el rey del mundo.

(Luego se me van los poderes y me recogen en camilla).

Cuando hago lo que quiero ya es la rehostia. Casi nunca.

Abril

Se me quedó Abril sin nada. Vacío, sin ni siquiera aparecer en la minilista de las minientradas de los meses de este rincón olvidado por mí. Pobrecito Abril, le dedicaré algo adrede, sólo para él. Te quiero mucho, Abril. Mucho, mucho, mucho. Pero es que estaba, estoy, atareadísimo. Ataraeado, acongojado (acojonado no, nunca) ilusionado, abatido, llorón. Hablando de cosas transcendentes con personas transcendentes que están de mí hasta el gorro. Te quiero mucho, Abril! Te voy a poner en la lista de mis meses favoritos. Junto a Noviembre, calma, serenidad, cielo gris, suelo rojo, Noviembre principio del invierno, ternura ternura ternura me quieres mucho, un año por delante para hacer cosas jamás vistas. Y te pondré al lado de Marzo, el Sol de Marzo invita a la fiesta de la primavera. Es el mismo Sol que el Sol del señor Gimeno. Se maravillaba él mismo y a mí también. Y al lado de Junio te voy a meter, el favorito del público y pesadilla de estudiantes… mi favorito al menos, porque es el comienzo del verano que tanto me gusta o me gustaba, ahora le cogí el encanto al invierno. Es que este Junio, huuummm… este Junio, no. Llevo criptonita. Ya ves, Abril, me gustan los comienzos y pensar que son eternos. Te quiero mucho, Abril (no es peloteo) eres/eras el mes de las escaladas mortales al Panquemao inmortalizadas en mis pelis de vídeo made in Jesu. Me podrás perdonar, Abril? No lo he hecho queriendo. No pude hacer más. Siempre se puede hacer más, Jesu, es tu lema.

Yo, ya no. Sí, tú sí.

Criptonita

Coca-Cola revolucionaria

Pequeña historia de un vaso de Coca-Cola con estampas grabadas, una sonrisa encantadora y un Jesu tristón y melancólico que decide tomar decisiones sobre las personas que más quiere.