Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: Meme

Sobrecitos

Meme, mi hermanita pequeña, pequeña en mi concepto de lo pequeño, me regaló ayer un sobrecito de los de azúcar con una frase… He sido un hombre afortunado en la vida: Nada me fue fácil (S. Freud). Me encantan las frases de los sobrecitos de azúcar, cuando las hay y como no los utilizo, los voy regalando yo también. Casualmente ahora mismo acabo de leer otro pensamiento del mismo autor en un widget de Google… Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo. Oh no, creo que no entro en ninguna de las dos clasificaciones. Jum. Que le den a la frase. Y en la copa de caramelos y gominolas de la oficina aún tengo el papelito que envolvía el último bombón de Perugia… A quien más amamos, menos sabemos decírselo. Yo sí lo digo!  Dilo con un beso, se lee en la cajita.

Anuncios

Eros y espinas | La Capilla de la rosa

Las rosas sin espinas nacen en la Rosaleda de la Basílica de Santa María de los Ángeles, en Asís. Francisco se enfrentó una noche a sus miedos profundos, en pugna con las dudas sobre su propia vida. Entregando su cuerpo desnudo a las zarzas (ya son ganas) aquéllas se transformaron en rosas silvestres sin espinas, para no hacer daño, que continúan cultivándose en ese jardín. Rosa canina assisiensis. Éso cuenta la historia, yo no sé si es verdad. Asombrados ambos por los pasillos tenebrosos, transitando cada capilla, mi hermanita Meme me dijo…

– Mira, Jesu. Yo creo que los monjes se levantan muy temprano. Seguro que sobre las cinco de la mañana, antes de desayunar, mucho antes de rezar siquiera, se dedican con esmero a cortar todas las espinitas de las rosas.

– ¿Tú crees?

– Sí, estoy segura.

Pobrecita Meme! Con su alegre minifalda no le dejaban visitar ninguna iglesia, incumplía todas las normas y nunca accedió a nuestras recomendaciones de prudencia; muy al contrario, se enfrentaba valiente a cada guardián de las normas con largas y agotadoras argumentaciones morales acerca de sus derechos. Siempre gana cada batalla, es infalible.

Oh, cielos, qué asombroso calor el de aquel verano, desparramados sobre los bancos de la explanada, delirando por conseguir un refresco que no estuviera caliente ni a más de cien metros, rezando por que pasaran las horas en que era imposible moverse. Ohhhhhhhhhh, pero me gusta, me gusta, me gusta el calor y sudar y oler a feromonas. Acabo de leer en Wikipedia que viene del griego y significa llevo excitación. Jaja. Sí, me gusta. Y darme diez duchas seguidas y poner el aire acondicionado y que las últimas gotitas de sudor vayan desapareciendo como si alguien te las succionara. Oh!

Cada noche relatábamos todas nuestras aventuras a nuestra amiga Pilla, de paseo por Perugia, encantadora ciudad universitaria. Cerca también de Gubbio. Allí, en ese justo lugar, arriba de su montaña, me hice fan de Eros. Contemplando el horizonte medio tumbados con los brazos en cruz logré conectar una vieja máquina de música de ésas que funcionan echando monedas y parece que vayan a escacharrarse de un momento a otro. Adesso tu, era el tema. Yo no sabía que esa canción, la que cuenta cómo empezó todo, le haría llorar. Estaba, sigue estando lejos su León-Guanajuato.

Giusseppina estuvo conmigo meses atrás, es su ángel de la guarda. Sí, ya lo expliqué. Casi consiguió que la camarera supersexy del bar de tapas me regalara el vaso de Coca-Cola. Cómo se conocieron ellas dos es una historia tan bonita que merece ser contada. Mañana, mañana será otro día.

El faro que me guía

Maru

Recibí ayer una felicitación de Maru, amiga lejana en el espacio y en el tiempo, que me hizo meditar. Maru es la persona más tierna, cariñosa, entrañable y valiente que conozco. De todos los momentos que hemos disfrutado juntos me queda uno grabado a fuego, tomando una copa en lo alto de la torre del faro de Puerto Vallarta, una terracita a la que se accede por un ascensor estrictamente controlado, apenas hay lugar para pequeños grupos o parejas, sólo unos pocos pueden llegar cerca de las estrellas.

Allí dio rienda suelta a su corazón, tras conocer la noticia de la grave enfermedad de su padre y la responsabilidad que pronto recaería en ella para afrontar la empresa familiar, misión que con tanto afán desarrolla hoy, sorteando sus propios problemas de salud. No podía dejar de hablar, pero despacito. Sonreía y lloraba al mismo tiempo. Sólo ella sabe hacerlo así, con unos lagrimones de película y un rostro impecablemente bello y tranquilo.

Me dijo anoche Maru… que Dios te conserve tan positivo como siempre. Yo no quisiera decirle que tal vez ya no sea tan positivo como siempre. Que tengo el miedo de que los batacazos de la vida (oh, pobrecito!) me vuelvan duro e insensible. Que no sé muy bien seguir. Que estoy atascado. Sé que luego todo pasa y me vuelvo a ilusionar. Que siempre nace de nuevo en mí esa chispa que ahora mismo siento, pero que desaparece pronto. Cada vez más pronto. Y si un día no funciona? Y si no vuelve a surgir la chispa? Qué pasará.

Mi hermanita Meme me regaló un pequeño faro de madera, no lo dejé como uno más en mi mega colección de llaveros, lo llevo en el coche, con las llaves. Creo que un faro me guía. No sé adónde.