Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: pg

Dedos congelados

Dedos congelados está de nuevo junto a mí, por unos días. Con su mechón rubio cayéndole sobre la frente mientras revisa expedientes como si estudiara y los pinta de colorines. Que si iba a clase, al Instituto le han dicho hoy, jeje, vaya. Nos reímos de tontadas. Hablando de cotorras verdes y plantaciones caseras de maría (del vecino), contemplando la megafinal de petanca de los abueletes en el jardín próximo, comparando todos los tipos habidos y por haber de coca-colas y fantas light, zero, sin azúcar, bajos en calorías y tomando capuccinos y algún cigarrito (yo no, creo) sorteando al viento enfurecido allí mismo, bajo los cristales donde se estrellan las gaviotas.

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Guerrero

En ningún sitio dice que yo tenga que sufrir tanto. No lo dice, no va en ninguna parte del guión. Ayer Carmen me recordó que soy un guerrero, confía en mí, con armadura o sin ella ganaremos, me dijo. Es que yo no quiero ganar, solo deseo vivir tranquilo. El gripazo casi puede conmigo, durante varios días no pude respirar bien. Creía que me estaba muriendo, se lo cuento ahora a mi médica y se me ríe. Quería despedirme de vosotros, pandilla etérea, os veía como en una nube de ideas platónicas inalcanzables, deciros algo, por si acaso. Pensaba, cómo les digo algo! Cómo les digo lo que me pasa, sólo adiós, hasta luego. Me recordarán, decidí aliviado, creo que me quieren. Un teatrero, sí, éso soy. Ya bien, hoy volví a la piscina. El viento me da miedo, un poco. Leí aquí las palabras de alguien que se acurrucaba anoche junto a su gato confiando en que la ciclogénesis explosiva le dejara pasar la noche tranquila. Yo tuve que huir de mi habitación. Es que en mi casa las ventanas son gigantes, para ver bien el cielo; a mí me gustaría que fueran normales y que no diera la impresión de que un tornado se te va a llevar de un momento a otro como a la niña de Poltergeist. No me puedo acurrucar junto a mi gatita porque ya no está conmigo. Jesu, ponte las pilas, se acerca una pequeña batalla y todos creen que eres el bueno. Estoy asustado.

A ver si así se me va el miedo…

Dijiste ‘prometido’, eh!

Tigres y leones

Mirada Solitaria

Yo, descifrador de sueños de maremotos profundos, sueño con leones cuando tengo miedo, lo descubrí hace poco. Leones -suele ser uno- que merodean por el pasillo de mi casa, cerca de la habitación. Jesu, qué haces de nuevo soñando con leones, éso te ocurría de niño (no sería por lo del león dormido, en el colegio, es un libro; no, no es por éso) ahora eres más valiente, un poco, se supone. Mientras leía decenas de libros sobre interpretación de los sueños para luego inventármelo todo y dejarle preciosos cuentos a mi estrella fugaz (me los vuelve a pedir) me enteré de que no es malo soñar con leones, significa que te sientes ante un reto y buscas tu fuerza visceral para salir airoso. Así me quedé contento. Te quedas contento de cualquier cosa, sube el nivel. La noche de reyes tuve una pesadilla, esta vez con un tigre. Lo sé, yo cuidaba de ti, te acaricié la frente secándote el sudor. Le va a dar algo, hice que te despertaras. Hiciste que me despertara? Además, no me contaron el cuento que pedí. Abrí los ojos sobresaltado a las tres de la mañana, como en las películas y respiré profundo… oh, ha sido un sueño, jaja, no es más que éso. Estaba preocupado por si tenía todos los regalos preparados y no me faltaba ninguno para mis peques. Que no falte ninguno, no, no, que no falte ninguno. No, no, faltaba ninguno, ya lo sabías, lo verificaste miles de veces. Hoy por la mañana vi otra vez al tigre, qué susto, bueno no me dio miedo, estaba protegido. Ya sé por qué cambié al león. Sí, el tigre lo tiene pg en su salvapantallas. Pero alguien me dijo en el sueño que no me iba a hacer daño y también me dijo otra cosa más que no voy a contar, no se puede. No se puede? No se puede. Y te vas a hacer amigo de los tigres? Son peligrosos los tigres y aún más los leones. Prefiero dormir en standby y controlarlo todo con mi radar mágico. No, no puedes controlar todo, tontaina, éso sólo lo hace el resto de la humanidad, tú no puedes controlar todo. Por qué yo no! Cómo podrías controlar el momento exacto en que te pones triste, más triste que nadie y el segundo infinitamente eterno en que te crees un súperhéroe. Lo soy! Ni siquiera te has atrevido a poner la imagen del león o del tigre o lo que sea. No me gustaban, he puesto otra, es más bonita. Se llama Mirada Solitaria! Y qué! No, no puedes controlar todo, ni los pájaros que se estrellan (el boca a pico, dijo) ni las palomas que caen en picado, ni tampoco las que remontan el vuelo, ni tus dichosas golondrinas que a nadie le importa que vuelvan, las que aprendieron vuestros nombres (sí, los aprendieron), ni… Entonces, para qué me animas. Soy yo el que está cambiando el guión. Te animo a poner los pies en la tierra. No, nunca, ella dijo ponlos sólo lo justo. Hazlo, me llamarás. Nos llamaremos. Voy a guardar la estrellita roja. No, la dejaré aquí, me traerá suerte. Como un crío. Qué va, peor.