Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: Mari Trini

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Qué tontería decir no tengo tiempo

Que me reñirá Lala si no le escribo

(yo sé que no, pero lo pienso)

Por delicadeza

Perdí mi vida

Rimbaud

Pues ellas dicen que enamoro con mi voz y se por qué, porque soy tímido y hablo bajito, al oído, para no molestar. Y resulta sexy. Les gusta. Los efectos cada vez son menos arrolladores pero aún consigo objetivos y cuando eso pasa pienso, ostras, todavía, todavía funciona. Y me molan las muñequeras que llevo y ponerme una camisa chula y dejarla entreabierta. Y de dentro lo que más, quisiera pensar que alguien recoge mi ternura, esa que me atenaza, me comprime y me lanza, me envuelve en melancolía y algún rato me olvida. Te cuento esto porque me interrogaste. Lo tengo aquí, mira, en la lista de asuntos pendientes que ocupa tres folios y medio. Voy a ponerle una cruz.

Hecho.

Y esas palabras que has ido descifrando, orgullo, mentira, cobardías, ve aprendiendo a tragártelas, las tuyas y las de los demás, hasta que con una media sonrisa des por comprendido el mundo sin entender nada y pienses, está bien.

Descifrador de maremotos profundos.

En tu mochila cámbiame el bocata de queso por el de mortadela sin colesterol. Mortadela de mentiras.

Y como tu casa de madera hice yo miles con despojos de los árboles. Y aún hoy vivo en una de esas cabañas. Diviértete, pues.

Espero contar por descendientes alquimistas, truhanes, hijos de la alegría y de poetas.

Odias las armaduras. La mía sabes que es diferente. Sólo me protege del dolor de vivir. La necesito. Como en una burbuja que rueda, así voy.

Qué tontería decir no tengo tiempo. Voy haciendo todo lo que he de hacer, como el que cumple promesas, y lo que deseo se queda para lo último. No voy a llegar nunca a lo último.

Qué deseas de verdad, Gilbert…

Algunas cosas requieren de mí tanto esfuerzo que apenas veo más allá, salvo cuando sueño, que es siempre que estoy despierto. Si pasas por aquí, si pasas tú también y tú y tú y tú, y yo no estoy, tenéis que pensar que siempre estoy.

No tardo nada.

¡Ah! ¡Que venga el tiempo

En que los corazones se ilusionen!

Estoy pensando en ti

Seré silenciosa

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Miércoles

El miércoles se me olvidó comer. Mareado entre papeles, facturas, ordenadores y casillas de Acces me elevo como lo hace en clase Mercedes Torrevejano, mi profesora de metafísica. Ése soy yo, Tontainaman. Al llegar a casa, una orgía de asuntos sorprendentes me devuelve a la realidad. No me importa que la melancolía sea el regalo con que los dioses premian a los elegidos.  Quiero escapar de ella antes de sucumbir por ella; vivir en mi nube, que me dejen allí, ni muy alto ni muy bajo, yo mi nube la manejo bien. Si sólo quería mirar hacia el sol y acostarme en la tierra. No es tanto! No me dejéis ahora, os he de necesitar. Voy a darme un par de hostias antes de ponerme a llorar. En una esquinita de mi lista de tareas anotaré diez veces… acordarme de comer y también de sonreír.

Cuando no hay más que el amor, por única razón, por única canción, por único socorro.

Sin tener nada más que la fuerza de amar, estará en nuestras manos, amigos, el mundo entero.

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Mañana

Amores se van marchando...

Amores se van marchando...

Igual que si fuera de mi familia. No quise escucharlo esta mañana de mis compañeros ni leerlo en la red. Como si no hubiera pasado. Pero sí pasó. Se fue, nos dejó (qué tonterías decimos cuando alguien muere) Mari Trini, uno de los ídolos de mi juventud. Su voz tierna, rasgada, vibrante me acompañó en los mejores y en los más difíciles momentos de mi vida. Podría escribir un post eterno con trocitos de sus letras en castellano y en francés o dejar decenas de conciertos grabados, pero no tengo fuerzas ahora. Ni siquiera encontré en Youtube mi canción, mi himno, mi razón… déjame, déjame soñar, déjame, tengo que llegar, no quiero qudarme atrás, los sueños son míos, dejadme soñar, así que os dejo otra, aquí y me voy a llorar a un rincón. Cada día estoy más huérfano.

Mañana me iré despacio, sin dejar ninguna huella.

Dejaré mi puesto para quien lo quiera,

vagará mi sombra para quien la sienta.

Soñar

Huuummmmmm, déjame…