Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: Alma

Cómo podría seguir, si no te quisiera tanto.

Tornar a la casa vella

Os envié no hace mucho un correo con el poema de Anfos Ramon La casa vella. Anfos Ramon es un grandísimo poeta, aunque no todo el mundo lo sabe, sólo los justos y necesarios. De todo comienza a hacer bastante tiempo, dice Alma (Felipe Benítez Reyes). Cada domingo por la noche, sobre las ocho de la tarde -un poco antes de cenar- me acercaba con mi vespino azul a su casa en la barrio de Ruzafa para recoger El Contrast, su colaboración semanal satírica de actualidad en nuestra publicación SOM, editada por el Grup, el Grup d’Acció Valencianista, de la que estuve al frente varios años en compañía de grandes amigos. Yo siempre me entero de todo el último, en ocasiones lo deseo. Nunca supe si nuestros lectores conocieron la identidad de quien firmaba como Ausiàs Russafa. Oh, no lo digáis a nadie, por favor! Nunca falló, ni un día. Ni yo tampoco. Me entregaba las cuartillas y nos saludábamos cordialmente. Yo me largaba contento, custodiando mi tesoro. A primera hora de la mañana del lunes dejaba todo en imprenta antes de marchar a la Facultad. Me dejaban meter noticias de última hora hasta el mediodía del miércoles. Cada jueves devorábamos la publicación como si de una Biblia se tratara. Tampoco sé si Elvira imaginaba que gracias a mis colaboraciones para el Grup de Dones, a quinientas pesetas por artículo, llenaba de combustible mi moto. De todo comienza a hacer bastante tiempo.

Yo tambe vullc tornar a la casa vella de la meua felicitat, que hui no trobe.

Me dice que me quiere

Tu retrato. Esa fotografía que está encima de mi mesa. Me trae tantos recuerdos, unos malos y otros buenos, me habla de otros tiempos. Tu retrato.

Son veinte años nuestros. Son más de mil secretos y mi pequeña historia, mi relato, que están en tu retrato.

Tu retrato. Me da los buenos días cada vez que me despierto. Sonríe desde lejos y de noche cuando duermo vela por mis sueños. Tu retrato.

Tu retrato. Se siente prisionero mirándome de frente. Mi mudo compañero, silencioso y sonriente me dice que me quiere. Tu retrato.

Os he citado alguna vez este tema de Cecilia, Evangelina Sobredo. Hoy se me ha quedado ahí, dando vueltas. Son unos versos peculiares, sencillos y dramáticos (así escribía ella); están cantados como susurrando. Sube tonos altos y luego baja en plan tristón, despacito, como una melodía de piano cuando se desmaya. La busqué por la red, pero no existe.

Si yo fuera Alma, os la cantaría al oído. Yo canto muy bien. Pero soy sólo un supermán en apuros y me da vergüenza.

Silencioso y sonriente me dice que me quiere.

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