Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: abrazos

Bueno, pero es que…

Cielo gris, suelo rojo. Suelo gris, cielo rojo. Hace muchos días que no paso por aquí ni yo mismo, sí, realmente estoy escondido. Y aún hay quien viene a verme. Se formó una discusión con lo de los tigres y los leones, lo veo en las búsquedas, qué es más peligroso un tigre o un león, resulta que es el tigre, ya me lo han explicado.

– Todo va bien, Jesu!

– Sí, ésa es mi frase favorita, bueno una de tantas. Lo que me gusta que me digan.

– Todo va bien. Mira, quieren hacer planes contigo y tú te haces el duro. Te regalan dibujos con estrellas que se refugian en ti mismo. Te estampan besos virtuales y besos reales. Y abrazos.

– Bueno, pero es que…

– Es que, qué!

– Es que, lo importante no sé si va bien.

Lo más importante, los que están a mi lado, ahora están más lejos. Estoy en una isla. Que no le pase nada a nadie, que no le pase nada a nadie, que no le pase nada a nadie. Repetíamos la frase como una oración, recuerdas, acurrucados en la cama, entre asustados y divertidos por los horribles rayos y truenos de La Cañada… Que no le pase nada a nadie, que no le pase nada a nadie, que no le pase nadie a nada, que no le pase nadie a nada, jajaja, nos íbamos equivocando…

– Quiero conseguir algo y creo que no puedo. Se supone que debo poder! Que estén cerca, sólo éso.

Cielo gris, suelo rojo. Suelo gris, cielo rojo. De un olivo a otro vuela el tordo. En la tarde hay un sapo de ceniza y oro.

Calma.

Como un mar eterno quiero ser, yo libre, corazón…

Tigres y leones

Mirada Solitaria

Yo, descifrador de sueños de maremotos profundos, sueño con leones cuando tengo miedo, lo descubrí hace poco. Leones -suele ser uno- que merodean por el pasillo de mi casa, cerca de la habitación. Jesu, qué haces de nuevo soñando con leones, éso te ocurría de niño (no sería por lo del león dormido, en el colegio, es un libro; no, no es por éso) ahora eres más valiente, un poco, se supone. Mientras leía decenas de libros sobre interpretación de los sueños para luego inventármelo todo y dejarle preciosos cuentos a mi estrella fugaz (me los vuelve a pedir) me enteré de que no es malo soñar con leones, significa que te sientes ante un reto y buscas tu fuerza visceral para salir airoso. Así me quedé contento. Te quedas contento de cualquier cosa, sube el nivel. La noche de reyes tuve una pesadilla, esta vez con un tigre. Lo sé, yo cuidaba de ti, te acaricié la frente secándote el sudor. Le va a dar algo, hice que te despertaras. Hiciste que me despertara? Además, no me contaron el cuento que pedí. Abrí los ojos sobresaltado a las tres de la mañana, como en las películas y respiré profundo… oh, ha sido un sueño, jaja, no es más que éso. Estaba preocupado por si tenía todos los regalos preparados y no me faltaba ninguno para mis peques. Que no falte ninguno, no, no, que no falte ninguno. No, no, faltaba ninguno, ya lo sabías, lo verificaste miles de veces. Hoy por la mañana vi otra vez al tigre, qué susto, bueno no me dio miedo, estaba protegido. Ya sé por qué cambié al león. Sí, el tigre lo tiene pg en su salvapantallas. Pero alguien me dijo en el sueño que no me iba a hacer daño y también me dijo otra cosa más que no voy a contar, no se puede. No se puede? No se puede. Y te vas a hacer amigo de los tigres? Son peligrosos los tigres y aún más los leones. Prefiero dormir en standby y controlarlo todo con mi radar mágico. No, no puedes controlar todo, tontaina, éso sólo lo hace el resto de la humanidad, tú no puedes controlar todo. Por qué yo no! Cómo podrías controlar el momento exacto en que te pones triste, más triste que nadie y el segundo infinitamente eterno en que te crees un súperhéroe. Lo soy! Ni siquiera te has atrevido a poner la imagen del león o del tigre o lo que sea. No me gustaban, he puesto otra, es más bonita. Se llama Mirada Solitaria! Y qué! No, no puedes controlar todo, ni los pájaros que se estrellan (el boca a pico, dijo) ni las palomas que caen en picado, ni tampoco las que remontan el vuelo, ni tus dichosas golondrinas que a nadie le importa que vuelvan, las que aprendieron vuestros nombres (sí, los aprendieron), ni… Entonces, para qué me animas. Soy yo el que está cambiando el guión. Te animo a poner los pies en la tierra. No, nunca, ella dijo ponlos sólo lo justo. Hazlo, me llamarás. Nos llamaremos. Voy a guardar la estrellita roja. No, la dejaré aquí, me traerá suerte. Como un crío. Qué va, peor.