Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: Äfrica

Lala está estudiando

Lala está estudiando (o aporreando el piano). No lo sé muy bien. Creo que está estudiándose a sí misma. Le gusta subir a las nubes como a mí, pero tiene los pies más en la tierra que yo, alarga sus piernas hasta que aterriza con suavidad. Es inteligente y sabe que esto es una cosa extraña, una red fantasmagórica donde nada es verdad ni mentira. Se confunden el hola y el adiós, el ahora vuelvo con el hasta siempre, dices te amo con locura y nadie sabe si estás medio dormido, en pijama, estornudando y pensando en la vecina. Las cosas no son distintas al otro lado del espejo; es posible que sólo seamos un holograma, leí ayer en la red.

La de los dos puntitos, los cien nombres y los mil deseos. Un holograma que siente mucho no puede estar quieto en el mismo lugar, necesita patearse la vida, desintegrar las paredes a puñetazos, creer que todo va bien aunque se hunda el barco, transformar el llanto en música y el silencio en palabras bonitas.

Yo te quiero mucho, Lala.

Sé feliz, a mí me cuesta horrores.

– ¿Hacia dónde?

– Hasta las estrellas!

Jack & Rose (Titanic)

No me rendiré, te lo prometo…

1989

Äfrica, jugando a vivir, me envió (nos envío) un correo hablando del año 1989. Es que me aburro (cómo puede aburrirse esta niña haciendo tantas cosas y todas bien). 1989. Yo me encontraba preparando uno de los viajes más largos e importantes que realizó Rosy a España; que el mundo andara revuelto en plena guerra del Golfo nos daba lo mismo. En 1989 comencé a trabajar en la administración pública, el 15 de febrero. Recorrí kilómetros escuchando a Enya y Eros en mi fabuloso troncomóvil repleto de pegatinas, una de ellas avisaba al de atrás… Voy como un bala. Todavía no me había pillado el huracán en el que a punto estuve de perder los dedos agarrado a una valla metálica, empapado por la lluvia y congelado de frío tras varias horas dando banzados de árbol en árbol, una vez que logré escapar de los lametones de fuego ocasionados por la llanta de la rueda delantera izquierda de mi bólido, reventada al ladito mismo del mar de El Puig, allí donde a menudo voy a abrir los brazos, respirar hondo y mirar las estrellas desde los espigones, en el mismo lugar donde quiero que algún día se den de tortas mis cenizas contra las rocas para luego hacer las paces y acariciarse mucho; se portó bien mi coche, ni se le ocurrió dar vueltas de campana. Al fin, preferí salir despedido por el viento y andar un trecho más a la aventura… Si he de morir, lo haré con los dedos puestos, decidí. Una serena actitud me otorgaba el poder de cien mil sables láser; había vivido poco tiempo atrás una de las aventuras más estupendas de mi vida, la pasión desenfrenada del movimiento valencianista, mis segundos amigos inmortales. Pasiones más profundas y maremotos indescifrables me esperaban a la vuelta de la esquina, yo no lo sabía, no sabía nada de nada. En 1989 tenía veinte años menos. Era muy feliz, siempre a mi manera. Hoy lucho por serlo, de otra forma; el truco todavía no lo encontré. Los pequeños problemas me parecían grandes y los grandes muy pequeños. Ahora los pequeños son insignificantes y los otros, insalvables. En 1989 cayó el muro de Berlín. Y también nació Äfrica, alguien que está a mi lado cuando la necesito.

votar 

Share/Bookmark

Prefiero amar

Remember me

De Äfrica

Para Äfrica

Recuerda, yo estaré aquí siempre que me tengas en tu memoria. Recuerda, cuando tus sueños han terminado, el tiempo puede ser superado. Sólo recuérdame. Yo soy la única estrella que sigue brillando, tan brillante, que es la última luz en desaparecer con el sol naciente. Estaré contigo siempre que cuentes mi historia. Recuerda, yo estaré aquí siempre que me tengas en tu memoria. Recuérdame. Yo soy la única voz en el viento frío que susurra. Y si escuchas, oirás que te llamo a través del cielo. Siempre que pueda estirarme y acariciarte, entonces, nunca moriré. Recuerda, nunca te dejaré. Si tú solamente me recuerdas.

Recuérdame… Recuerda, yo estaré aquí siempre que me tengas en tu memoria. Recuerda, cuando tus sueños han terminado. El tiempo puede ser superado. Yo vivo para siempre. Recuérdame. Recuérdame. Acuérdate… de mí…