Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: poderes

Poderes

Hoy ligué. Me puse contento. Aún funciona! Javier dijo Jesu levanta pasiones y no se da cuenta. Debería hacer caso a mucha gente, aunque me dé la impresión de que es al revés. Cuando algo bonito pasa la vida me parece maravillosa. Y luego… a ver si voy a ser bipolar. Estoy obsesionado con la edad, con mi edad, con la idea de que los años pasan y se me van los poderes. No sé que extraña sensación juega conmigo y me hace creer que la vida es cosa de otros. Y que yo estoy como de guardián.

Cerrado por felicidad

Ese cartelito es el que me gustaría poner, pero no es así. Se puede afirmar que este rincón está escondido porque últimamente no vengo ni yo. Cualquiera diría que llevo un mes con el peso del mundo éste de aquí abajo. En realidad llevo varias décadas con el peso del mundo. Estoy expectante porque creo, tengo la ilusión, en mi desesperanza, de ir por buen camino. No os pasa? La sensación de que ocurrirá algo fantástico? Y a la inversa? Bueno, yo me quedo con la primera. Extrañas palabras que nos atrapan como a hormigas atómicas. Dicen que el litio va bien para nivelar el estado de ánimo, no pienso probarlo. Yo lo nivelo a las bravas. Hundiéndome hasta el fondo y creyendo ser luego el rey del mundo. Éste es el primer blog de la historia que no quiere recibir muchas visitas y voy camino de conseguirlo. Si alguien entra aquí de vez en cuando quiero decirle, quiero decirle que si tiene paciencia para esperarme encontrará un día una historia completa vivida a trompicones, con sangre, sudor y lágrimas, una historia bonita, una historia que no sé si está terminando o si comienza ahora. Una historia de holas y adioses, de besos y abrazos, de golondrinas y misterios insondables, de sonrisas y susurros al oído, caricias que estremecen y miradas que te envuelven como a un juguete de regalo, una historia de momentos eternos que duran segundos, de palabras mágicas, de poderes que dan la vuelta al universo y van más allá de la vida y de la muerte. Puedo ser feliz pensando lo feliz que puedo ser, qué tonto era de niño, aún más que ahora, me lo acabo de encontrar en una redacción del Colegio. Jesu levanta pasiones y no se da cuenta, me dicen. Y quién me levanta a mí! Nadie sabe que llevo el peso del mundo, no se lo creen. Hola, hola, hola, si estás leyendo ésto quiero decirte que, quiero decirte que haré lo posible para que encuentres esa historia bonita, un día.

Diario retroprogresivo

ángel 

21 de enero. Ya estoy aquí, mamá! Con esta frase llegaba todos los días al Hospital, apresuradamente, a ver mi madre a la salida del trabajo, durante una larga temporada, enfundándome una bata verde a la que ya tomé cariño y que ella se encargaba de abotonarme debidamente mientras pudo, sonriendo y asegurándome lo mucho que le gustaba con bata de médico.

Cuando pasas una situación límite el resto del mundo deja de existir, nada te preocupa. Las historias tan bellas que me ocurrieron puede que las comparta un día, creo que las guardaré para mí. 

El último día, cuando ya no pude decir ya estoy aquí, me fui corriendo a encender una vela a la plaza de la Virgen. No me había dado tiempo hasta entonces, ni de encenderla ni de llevarle flores ni de rezar. Yo rezo, rezo por costumbre, los Jesuitas me enseñaron a hablar con Dios. Ahora sé que no existe y sigo hablando con él. Hablo con alguien que no existe. Dice Pániker que quien ha tenido un sentimiento religioso durante una época de su vida, le acompañará toda su vida aunque ya no lo tenga.

Encendí la vela pero no me enfadé, -me voy a enfadar con alguien que no existe!- como cuando nos dejó mi abuelo, yo tenía ocho años en ese momento crucial. Y no podía irse, debía enseñarme a construir ángeles de piedra y madera y caritas de vírgenes. Me dijeron que si pedía algo con todas mis fuerzas se cumpliría, pero ésto no se cumplió, me enfadé muchísimo. Pero sólo contaba ocho años, aún no sabía que tenía poderes; lo descubriría un poco más tarde, cuando alguien me enseñó el significado de la palabra Ceyalá. Aprendería a creer en mis propios poderes y a no esperar nada más. O sí?

En mi espacio i m a g i n e cito este nuevo rincón como diario retroprogresivo, debo decir que le tomo prestado el concepto a mi admirado Salvador Pániker, que antes cité. En libros como Primer Testamento o Segunda Memoria, o en toda su obra, va nadando en círculos, hacia atrás, hacia adelante, haciendo filosofía de su propia existencia. Ya no me acuerdo bien para explicarlo, hace mucho tiempo de éso, hace mucho tiempo de todo.

21 de enero. Ese día supe que el amor más grande de mi vida me acompañaría siempre mientras yo quisiera y me mantenga en pie sobre la faz de la tierra.