Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: verde

Un helecho pequeño

Le he regalado a la nena (mi hermana mayor) un helecho pequeño, ayer segundo domingo de mayo, en el día en que nadie debiera sentirse desamparado. Le regalé un ser vivo como ejercicio práctico, que se las ingenie a ver si le sobrevive un par de semanas, pues todas las plantas se le mueren al momento mientras las mías crecen y crecen como fieras salvajes. Tuvimos un helecho gigante presidiendo la entrada a la terraza, en verano. Disfrutaba mojando a todo y a todos con mi manguera, no dejando títere con cabeza seca, asustar con el agua a presión. A la mamá le gustaban las plantas, aunque se llevaba disgustos con ellas: sin darte cuenta, pum, se mueren. Le encantaba hacer plantas pequeñitas, ver cómo crecían un poco y entonces, regalarlas. Cuando tenía tiempo y estaba contenta, además de cantar se ponía manos a la obra; un tiesto diminuto, unas tijeras para delimitar y extraer el brote elegido con su raíz y una cuchara para agregarle algo de tierra. Creaba como pequeños bonsais, frágiles, perfectos, necesitados de cariño. Era feliz en esos momentos. Sólo ella pasaba con tanta maestría de la alegría a la tristeza sin aviso previo, como hago yo en plan aficionado; a mí no me sale tan bien.

La grandeza del hombre consiste en que carga con su destino como Atlas cargaba con la esfera celeste a sus espaldas. El héroe de Beethoven es un levantador de pesos metafísicos.

No vamos a jugar a ver quién soporta más peso sobre sí. Juguemos a hacerlo liviano.

Blanco

Me da corte que llegue @breakingsighs y vea que esto ya no es verde. Pero es que en este momento lo quiero así, entre gris y blanco. Aunque a los vampiros nos despierten los atardeceres, y la oscuridad de la noche nos ponga las pilas y nos crezcan los colmillos largos y fuertes para chupar y morder y mancharnos de sangre, roja bien roja, yo quiero que ahora mi vida sea blanca. Que las cosas que me ocupan y preocupan se diluyan en el aire, que se teletransporten a un mundo mejor, se suban a una nube, generen tormentas con rayos y truenos y retornen transformadas en gotas de agua, limpias, blancas, transparantes, o en pétalos de rosas de color de rosa. Que los pajaritos canten, que pueda abrir los brazos, mirar al cielo sin tumbarme en la tierra, sonreír y creer que soy feliz. Como siempre, como ayer.

No me gusta el verde. Prefería mil veces el gris. Lo cambiaré cuando no me vea nadie. No encuentro mi estado de ánimo, por ninguna parte. No es necesario que comentéis mis brevísimos posts de una palabra.

A ver si encuentro el sí, sí, sí.

Verde

No era seguro, sólo probable. Llegó la primavera y yo he pintado mi libreta de verde y blanco.

Yo quiero que se quede para siempre la luna de anoche y que los vampiros vuelen valientes sin importarles que vaya a salir el sol. Que me digas que me quieres, más imposible. Que vuelvan las oscuras golondrinas, las que aprendieron nuestros nombres.

Ésas que no volverán.