Ceyalá

diario retroprogresivo

Etiqueta: regalos

38

Es la primera vez que hago de Rey Gaspar con 38 en la cama. 38 admiradoras no, 38 grados centígrados, aproximadamente, a causa de la chopada que me pegué el sábado para recoger la Xbox 360 de los cojones. Me enfundé anoche un edredón marrón muy chulo enrollado en cuatro vueltas como un momio con termómetro y clínex y me dispuse a dar órdenes a mis pajes con el objetivo de que que todo -salvo el anfitrión- estuviera perfecto. Un día, el que fue el día más triste de mi vida, prometimos mis pajes y yo que mientras tengamos aliento para trepar balcones nunca faltarían regalos la noche de Reyes. Estoy un poco harto de mi faringitis y de mí mismo, si buscáis en Google Iesu y faringitis seguro que os salen un montón de cosas. Me preocupo, soy frágil, parezco fuerte, pero soy muy frágil. Mi médica opina que estoy joven y guapo -como dice Rosy- y que debo dedicarme a ligar (me ve con buenos ojos o me hace la pelota, no sé, a lo mejor está enamorada de mí). Yo le cuento mis cosas y no me hace ni puto caso, se queda como imaginando y lo msmo me dice que llevo una sudadera muy bonita. Igual piensa que soy hipocondríaco. Y cuando logro que me haga caso y le explico medio enfadado… mira lo hago todo bien, hago deporte, natación, voy en bici, como sano, me vacuno (ella no sabe que es por la enfermera) deberían salirme mejor las analíticas; bueno, pues cuando lo logro decir, me explica que todo es genético… tu madre era así, tu madre tenía todo éso y más, lo tuyo no es nada, exagerado. Pobrecita mamá, ya ves lo que me dicen, un día le voy a responder que si tengo tantas cosas iguales a ti, seguro tendré de lo bueno, algo de tu magia, inolvidable y bella. Hoy quería estar alegre y no pude, pero logré que los demás lo pasaran bien. Yo quiero irme al Caribe. O a Fernando Poo. Quiero olvidarme de que exsiste el Ibuprofeno. Quiero dejar de llorar sin motivo. Que alguien tome mis problemas y los arroje al mar. Que un Rey Mago me visite cada día. Volver a sonreír. Como antes. Como siempre. 38 es la edad que creo que tengo. 35 es mi número de la suerte. 36’5 es lo normal.

Dijiste ‘prometido’, eh!

Tigres y leones

Mirada Solitaria

Yo, descifrador de sueños de maremotos profundos, sueño con leones cuando tengo miedo, lo descubrí hace poco. Leones -suele ser uno- que merodean por el pasillo de mi casa, cerca de la habitación. Jesu, qué haces de nuevo soñando con leones, éso te ocurría de niño (no sería por lo del león dormido, en el colegio, es un libro; no, no es por éso) ahora eres más valiente, un poco, se supone. Mientras leía decenas de libros sobre interpretación de los sueños para luego inventármelo todo y dejarle preciosos cuentos a mi estrella fugaz (me los vuelve a pedir) me enteré de que no es malo soñar con leones, significa que te sientes ante un reto y buscas tu fuerza visceral para salir airoso. Así me quedé contento. Te quedas contento de cualquier cosa, sube el nivel. La noche de reyes tuve una pesadilla, esta vez con un tigre. Lo sé, yo cuidaba de ti, te acaricié la frente secándote el sudor. Le va a dar algo, hice que te despertaras. Hiciste que me despertara? Además, no me contaron el cuento que pedí. Abrí los ojos sobresaltado a las tres de la mañana, como en las películas y respiré profundo… oh, ha sido un sueño, jaja, no es más que éso. Estaba preocupado por si tenía todos los regalos preparados y no me faltaba ninguno para mis peques. Que no falte ninguno, no, no, que no falte ninguno. No, no, faltaba ninguno, ya lo sabías, lo verificaste miles de veces. Hoy por la mañana vi otra vez al tigre, qué susto, bueno no me dio miedo, estaba protegido. Ya sé por qué cambié al león. Sí, el tigre lo tiene pg en su salvapantallas. Pero alguien me dijo en el sueño que no me iba a hacer daño y también me dijo otra cosa más que no voy a contar, no se puede. No se puede? No se puede. Y te vas a hacer amigo de los tigres? Son peligrosos los tigres y aún más los leones. Prefiero dormir en standby y controlarlo todo con mi radar mágico. No, no puedes controlar todo, tontaina, éso sólo lo hace el resto de la humanidad, tú no puedes controlar todo. Por qué yo no! Cómo podrías controlar el momento exacto en que te pones triste, más triste que nadie y el segundo infinitamente eterno en que te crees un súperhéroe. Lo soy! Ni siquiera te has atrevido a poner la imagen del león o del tigre o lo que sea. No me gustaban, he puesto otra, es más bonita. Se llama Mirada Solitaria! Y qué! No, no puedes controlar todo, ni los pájaros que se estrellan (el boca a pico, dijo) ni las palomas que caen en picado, ni tampoco las que remontan el vuelo, ni tus dichosas golondrinas que a nadie le importa que vuelvan, las que aprendieron vuestros nombres (sí, los aprendieron), ni… Entonces, para qué me animas. Soy yo el que está cambiando el guión. Te animo a poner los pies en la tierra. No, nunca, ella dijo ponlos sólo lo justo. Hazlo, me llamarás. Nos llamaremos. Voy a guardar la estrellita roja. No, la dejaré aquí, me traerá suerte. Como un crío. Qué va, peor.