Kaos

por Jesús V. Ferrer

Confirmado: mi médica aprovecha cualquier ocasión para desnudarme, no importa si me duele la cabeza o el dedo gordo del pie derecho. Es duro ser hombre objeto. Es la pimera vez que tengo un virus estomacal. ¡Qué ilusión! Que me tome las cosas con más calma. Con más calma no puedo. Lo he explicado aquí un millón de veces. Son las cosas las que han de dejarme tranquilo a mí; no irradio nada que las atraiga, creo yo. Cómo se puede tomar con calma (con más todavía) que media casa se me inunde por lluvias torrenciales y ni siquiera puedan acudir los bomberos recortados por falta de recursos. Eso sí, tuve el honor de tener a uno on-line, animándome telefónicamente en cada momento… lo estáis haciendo muy bien, seguid así. Yo no sabía si era un parto, si Rita me dará un premio o si alguien incluirá un plus el mes que viene en mi escuálida nómina, como ciudadano ejemplar, como sufridor o algo. Eso de tener un bombero on-line mola mucho, pero yo hubiera preferido que estuvuiera allí, en medio de la catástrofe. Preferiría en lo posible que no hubiera catástrofes, no estar pendiente del móvil porque cada cinco minutos haya personas y asuntos que requieran mi atención, convencerme a mí mismo de que los héroes no existen ni tienen por qué existir más que en las películas (para admirarlos comiendo palomitas mientras abrazas a alguien) y sobre todo que jugar a serlo sin tener veinte años -o teniéndolos varias veces- es complicado.

Desearía que el mundo fuera un remanso de paz, aunque bien visto lo maravilloso de la vida es afrontar emociones fuertes y sobrevivir a ellas. Sobrevivir es lo que quiero. Sobrevivir pasionalmente. O dormirme forever.

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