por Jesús V. Ferrer

Cielo gris, suelo rojo…

¿Otra vez con la letanía? Es mi forma de relajar la chimenea. Calma, Jesu. ¿Más? Tú sabes hacerlo, te necesitan. Tú sabes, tú puedes. ¡Valiente tontería! Desapareceré un día y nadie me echará en falta. ¡Pensamientos profundos! ¿Eso crees? No me resigno a que, cuando yo muera, siga el mundo como si yo no hubiera vivido. No destroces la frase con tus neuras. Es el faro que me guía.

Se supone que tenía poderes, sabes.

Vamos Clark, nadie es perfecto. Oh, vale, de acuerdo, tú eres perfecto, tú vuelas y todo eso.

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