El pasado remoto

por Jesús V. Ferrer

Como decíamos ayer, el tiempo, de ser algo, sería como mucho objetos en movimiento que generan hechos, cosas que ocurren y que nuestra mente interpreta como realidades ubicadas en distinta zona horaria de nuestro cerebro.

Las cosas que ocurren solemos tenerlas presentes, tenerlas a mano, juguetear con ellas, las utilizamos para formar nuestro yo, lo que somos, lo que creemos ser. En verdad no hay pasado ni futuro, sólo presente, pero casi no hay presente, el presente se va yendo también, es un punto, un punto infinitamente grande, infinitamente pequeño.

Cuando las cosas que ocurren se alejan, cuando el pasado pasado y el pasado reciente: pasado presente siempre, se sienten como remotos, incluso para quienes te acompañan en esta estrafalaria aventura de vagar por el espacio, tu ser parece desvanecerse.

Es el momento de nacer de nuevo.

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