El Papa amenazante

por Jesús V. Ferrer

No les habla de amor (o a mí no me lo parece, porque el amor y el miedo son incompatibles). Asusta al mundo porque -dice- ha rechazado a su dios. Alerta a los jóvenes de los peligros de vivir; no le escucho hablar de la alegría de vivir sino de la penalidad de asumir sus imposiciones, no las de la propia vida, sino las que este señor decide añadirle.

Misericordia para el #15M.

No, no considero que la llegada de Benedicto XVI sea una más entre las visitas de líderes mediáticos amparados por la libertad de expresión, de ideología y credo. Ningún líder amenaza a los poderes públicos por actuar como ovejas descarriadas. Alguien repetuoso no menosprecia a los demás, ni reza por nosotros sin permiso presuponiendo nuestra maldad.

Se supone que Jesús de Nazaret ve todo desde un agujerito. Debe de estar alicinando.

Cuando te han educado en la religiosidad -explica mi admirado Salvador Pániker- ese vago espíritu ya nunca te abandona, de una u otra forma, por mucho que modifiques tu camino. Yo sigo rezando, no sé a quién, a mí mismo, es posible; mi rezo es irracional, absurdo, emotivo, dulce, impresionable, tierno, simbólico, estructural, etéreo, consistente, disparatado.

Y sí trata de amor, de mucho amor en libertad.

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