Luna en Guanajuato

por Jesús V. Ferrer

Aquella noche no vi la luna en Guanajuato cuando me lo sugeriste encandilada, Rosemary. No nos dio tiempo, acabamos rendidos tirados en un banco de la plaza. No puedo ver la luna, Rosy, no tengo ganas ahora, sí, ya sé que está, te dije. Debíamos ir volando a León a cenar con Maru. Ahora veo la luna de Guanajuato a cada instante, cuando estoy dormido y también despierto.

Una cosa por otra, tú tampoco viste el Coliseo en Roma teniéndolo a nuestras espaldas. Sólo me insistías ilusionada en ver más cosas al día siguiente. ¿Qué veremos mañana? ¿Dónde iremos mañana?

Mañana, mañana será otro día, nos diría Bola durmiéndonos con una de sus leyendas.

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