Acordaos

por Jesús V. Ferrer

De pequeño cantaba esta pieza, temblando de emoción, cada ocho de diciembre. Sigo llorando al escucharla. No sé por qué me gusta tanto llorar.

Que jamás se oyó decir

que ninguno de los que a ti han recurrido

haya sido de su Madre abandonado

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