Biutiful

por Jesús V. Ferrer

Esta es la historia de un hombre en caída libre. En viaje a la redención, la oscuridad ilumina su camino. Conectado al otro mundo, Uxbal es un héroe trágico y padre de dos niños que, al sentir el peligro de la muerte, batalla contra una dura realidad y un destino que va en su contra para poder perdonar, perdonarse, por amor y para siempre.

Me quedé impresionado. Como Jeffrey Beaumont sumergido en el interior de la oreja que encontró en el suelo, para volver -al fin- a su Blue Velvet (tantas veces anunciado por mí). Aquí no hay Blue Velvet, no hay salida. Al final del túnel, otro túnel. Y así hasta siempre. Él está ahí, y ella. Contigo, conmigo. En las últimas escenas aparece la silueta de la ciudad, de la gran ciudad, espejismo de un universo paralelo, inaccesible si no eres su esclavo. Durante una fracción de segundo cruza la pantalla un vehículo con banderas y pasquines políticos; en ese instante conoces el ridículo espantoso de la sociedad que hemos creado, la que proclama victorias ignorando el dolor, la tristeza y la muerte. Uxbal, personaje de Javier Bardem, es brutal. La interpretación del actor, colosal. Cómo un ser humano es capaz de estar muriendo y querer arreglar el mundo, él sí sabe hacerlo. Lo hago, lo hago. Hacen todo lo posible por sobrevivir. No les servirá de nada. De nada.

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