Gigante

por Jesús V. Ferrer

Las cosas ocurren. Sin saber de qué manera ni con qué fuerzas protagonizas tu guión, el que te marcas tú mismo con permiso de las circunstancias, o las circunstancias sin permiso de nadie. Al papá le dieron ayer un buen susto y a nosotros más aún. Y no se le ocurrió otra cosa que defenderse en plan Chuck Norris. Pensó que ese era su momento de gloria después de presenciar tantos telefilmes de intriga y acción. Con la tranquilidad ya de vuelta yo estoy aporreando con rabia un teclado bañado en lágrimas mientras él ya está en la calle. Mi padre está hecho de un pasta especial. No pierde un minuto en lamentar las cosas que le suceden. Si puede ponerse en pie se levanta, igual que la niña de los patines y sigue su camino impertérrito, como si del último ser humano se tratara, ilusionado porque una misión le está siempre aguardando.

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