Soy humano

por Jesús V. Ferrer

Me encontraba ayer terminando un formulario de consulta informática cuando el programa me advirtió de que debería superar un test para demostrar que soy humano. Imaginé que sería la clásica introducción de dígitos visuales de control o quizá algo más, sin embargo el navegador no me lo mostraba. Lo sentimos, su formulario no puede tramitarse sin tener la certeza de que sea usted humano. Soy humano, lo soy, lo soy! No es suficiente con serlo, hay que demostrarlo. Lo intenté en diversas terminales y ninguna de ellas me permitió continuar. Soy humano, yo sé que lo soy. Y aunque no lo fuera, mi consulta es coherente. Quizá un humano cuerdo o un vampiro loco. Son los que dicen la verdad. La máquina eres tú. Máquina, máquina, máquina, más que máquina! Por la noche, exhausto, desde casa lo conseguí al fin. Podría haberles llamado, pero es que hubiera tenido que marcar miles de opciones hasta conseguir cita con una operadora. ¿Existe en algún lugar remoto una operadora u operador? ¿Hay un operador universal que maneja todo? ¿Debo yo convencer a una máquina de que soy un humano cuerdo o loco? Es por mi bien, es por mi bien, lo sé. La sociedad de la información es una red de silencios compartidos. He de decir que hoy, puntual y amablemente, alguien contestó a mi requerimiento por correo electrónico. Sea máquina o humano lo ha hecho bien. Sientes el cosquilleo de la primera vez que acariciaste a un ratón, lo sientes cuando un puñado de bits traman un plan y te lanzan una palmadita en la espalda.

Gracias, Bitácoras.

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