Deseo

por Jesús V. Ferrer

Anoche había que pedir un deseo, pero no me dio tiempo, estaba rendido. Ni pude saltar hogueras. Así que lo hago hoy, con la mente. Cierro los ojos y pido mis dos deseos de siempre. A ver si por ser dos no se cumplen. Sí, que se cumplan! Lo deseo, lo deseo, lo deseo… Siempre irrradio (igual que Gilbert) y doy calambres; pero ayer irradié más, me lo explicaron mientras me inyectaban no sé qué. Me gusta mi peca, una que tengo en el brazo izquierdo. En verano me acuerdo de ella, es sexy. Está siempre ahí, mi muda compañera, silenciosa y sonriente, me dice que me quiere. Tengo más, pero ella es mi preferida. Cambió la luna y nacen todos los niños que estaban por nacer. Mis embarazadas son felices. Soy feliz también yo, serenamente feliz. Los pájaros ya cantan a las seis de la mañana y guardan sitio a las cotorras. Cuando suenan las doce, a la hora en que los vampiros hacen de las suyas y se ven las lucecitas que Dionisio ve en el puerto me recogen los colegas colándose por el balcón. Es imposible resistirse, tienen un poder inmenso volando, no sé si lo sabéis. Mi fauna siempre resucita y yo con ellos. Se ve todo bonito desde allá arriba. Deseo desear y más cosas.

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