Miércoles

por Jesús V. Ferrer

El miércoles se me olvidó comer. Mareado entre papeles, facturas, ordenadores y casillas de Acces me elevo como lo hace en clase Mercedes Torrevejano, mi profesora de metafísica. Ése soy yo, Tontainaman. Al llegar a casa, una orgía de asuntos sorprendentes me devuelve a la realidad. No me importa que la melancolía sea el regalo con que los dioses premian a los elegidos.  Quiero escapar de ella antes de sucumbir por ella; vivir en mi nube, que me dejen allí, ni muy alto ni muy bajo, yo mi nube la manejo bien. Si sólo quería mirar hacia el sol y acostarme en la tierra. No es tanto! No me dejéis ahora, os he de necesitar. Voy a darme un par de hostias antes de ponerme a llorar. En una esquinita de mi lista de tareas anotaré diez veces… acordarme de comer y también de sonreír.

Cuando no hay más que el amor, por única razón, por única canción, por único socorro.

Sin tener nada más que la fuerza de amar, estará en nuestras manos, amigos, el mundo entero.

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