Gominolas

por Jesús V. Ferrer

Les llevé gominolas a las chicas en la oficina. Les encantan. Y me besan mucho. De nuevo fui a visitar a mi médica porque me pasan cosas muy raras, pero ella y todos se lo toman a cachondeo y me mandan de paseo, a ligar. No me hacen caso, así que a partir de hoy, oficialmente no tengo nada. Me dicen los míos que necesito hablar y desahogarme, y yo casi no hablo. Se me va a olvidar hablar. Tengo un montón de blogs que visitar, creerán que no me acuerdo. Nos avisaron a mediodía, murió mi tía Mercedes. Un beso, tía. Se me hace cuesta arriba acudir mañana a tu misa en Foyos, sólo voy a dejarle flores a la mamá, pero cuando yo quiero. Dedos congelados ya apareció. Un mes sin saber nada de ella, qué morro. Llevo un porrón de años intentando no escribir un diario porque me parece algo de lo más hortera y cursi. Y ahora, mira. Ojo, no es un diario cualquiera, es retroprogresivo. He de sacar las entradas para el teatro, creo que iremos el sábado. Os contaré qué vi.

Anuncios