Mañana

por Jesús V. Ferrer

Amores se van marchando...

Amores se van marchando...

Igual que si fuera de mi familia. No quise escucharlo esta mañana de mis compañeros ni leerlo en la red. Como si no hubiera pasado. Pero sí pasó. Se fue, nos dejó (qué tonterías decimos cuando alguien muere) Mari Trini, uno de los ídolos de mi juventud. Su voz tierna, rasgada, vibrante me acompañó en los mejores y en los más difíciles momentos de mi vida. Podría escribir un post eterno con trocitos de sus letras en castellano y en francés o dejar decenas de conciertos grabados, pero no tengo fuerzas ahora. Ni siquiera encontré en Youtube mi canción, mi himno, mi razón… déjame, déjame soñar, déjame, tengo que llegar, no quiero qudarme atrás, los sueños son míos, dejadme soñar, así que os dejo otra, aquí y me voy a llorar a un rincón. Cada día estoy más huérfano.

Mañana me iré despacio, sin dejar ninguna huella.

Dejaré mi puesto para quien lo quiera,

vagará mi sombra para quien la sienta.

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