Chi sei tu, Iesu

por Jesús V. Ferrer

Curioseo con gusto por las páginas de visitas, no tanto por cultivar el ego que nos mueve a mostrarnos -éste es un lugar secreto, al fin y al cabo, donde sólo acude un reducido grupo de personas encantadoras e inmortales y a veces yo- sino por averiguar qué quiere, qué le ronda por la mente al personaje que hace clic buscando algo y sobre todo descubrir qué le gusta, si algo le ha gustado.

Ayer vi que alguien me estaba traduciendo al italiano. Pinchando aquí creo que funciona en menos de un minuto.

Urgente bisogno che qualcuno mi spiega come si baciano con gli occhiali.

E cosa fare se piove duro e bagnato. E se fate movimenti bruschi, non vanno a sparato. E se sei un anti-sommossa come schiacciare e non si decompongono, come è accaduto l’altro giorno in un pub.

Ma la cosa principale è l’altra. Io non bacio con gli occhiali. Immagino che per un appassionato bacio mi dimenticare loro, sì, sì. Ma il resto! Un bacio di cortesia, leggermente dolce, tenero si spera, essere lontana? Mi piace avere vicino all’orecchio, e sussurra un bel ciao e ora non mi abbandonare. E se lei porta, poi è orribile, ero rapito!

…/…

Queda bonito, verdad! Creo que estaría indagando sobre Francesco, Dove c’è odio, mi amore o la leyenda de las rosas sin espinas en la Rosaleda de Asís. He de proseguir la historia de las flores en Perugia. No sé quién halló todo éso, quisiera decirle que allí tengo personitas que valen su peso en oro.

Cuando tenga otro rato cuento lo que buscan aquí lectores anónimos, soñar con leones y tigres peligrosos, vampiros a pilas, historias bonitas, chinas con chubasquero, chica complicada para el amor, cuando quieres alguna cosa, carteles de Coca-Cola, rss pájaros, cómo se va el miedo, gatos del botánico, el peso del mundo, sapo de ceniza y oro, cuáles son las palabras mágicas… luego, luego, ahora no puedo entretenerme. 

Quién eres, Jesu, cada vez conozco más cosas de ti y de los demás y del mundo y me pregunto con insistencia de qué va ésto y quién soy yo, si somos algo. Lo cuestiono más que el primer día.

Yo soy la única voz en el viento frío que susurra, dice un lector, uf me da miedo.

Quiero teneros a todos cerca, a mi lado. Perdidos en el monte y refugiados en una cabaña. Con linterna.

Anuncios