Guerrero

por Jesús V. Ferrer

En ningún sitio dice que yo tenga que sufrir tanto. No lo dice, no va en ninguna parte del guión. Ayer Carmen me recordó que soy un guerrero, confía en mí, con armadura o sin ella ganaremos, me dijo. Es que yo no quiero ganar, solo deseo vivir tranquilo. El gripazo casi puede conmigo, durante varios días no pude respirar bien. Creía que me estaba muriendo, se lo cuento ahora a mi médica y se me ríe. Quería despedirme de vosotros, pandilla etérea, os veía como en una nube de ideas platónicas inalcanzables, deciros algo, por si acaso. Pensaba, cómo les digo algo! Cómo les digo lo que me pasa, sólo adiós, hasta luego. Me recordarán, decidí aliviado, creo que me quieren. Un teatrero, sí, éso soy. Ya bien, hoy volví a la piscina. El viento me da miedo, un poco. Leí aquí las palabras de alguien que se acurrucaba anoche junto a su gato confiando en que la ciclogénesis explosiva le dejara pasar la noche tranquila. Yo tuve que huir de mi habitación. Es que en mi casa las ventanas son gigantes, para ver bien el cielo; a mí me gustaría que fueran normales y que no diera la impresión de que un tornado se te va a llevar de un momento a otro como a la niña de Poltergeist. No me puedo acurrucar junto a mi gatita porque ya no está conmigo. Jesu, ponte las pilas, se acerca una pequeña batalla y todos creen que eres el bueno. Estoy asustado.

Anuncios