Evoide

por Jesús V. Ferrer

Me he escapado un rato con la misión urgente de comprar unos regalitos para colocarlos bajo las servilletas…

– Pero los regalitos de las servilletas son en Nochevieja, Jesu!

– Da igual, se me ha ocurrido… Vamos, corre, hace frío, abrígate!

– Te gusta mi chubasquero nuevo? Casi no me puedo mover, voy acorazada, jaja, mira mis brazos… (los estira como puede igual que un robot a pilas)

– Sí, vas muy guapa! Está bien mi cazadora? Me la acabo de comprar!

– Es muy chula, dónde vamos…

Hemos revuelto todos los regalos del bazar, casi nos echan de la tienda, todo lo tocamos y lo cambiamos de sitio.

– Te gusta ese colgante para el móvil, renacuaja?

– Claro y ése (señala otro)

– Pues coge los dos, y aquél también y éste para Javi (mira esta teta para Javi también, que está obsesionado), otro para Juan y para Jorge elígelo tú que sabes lo que le gusta

– Qué hacen los chinos con la tienda abierta! Es que no duermen? No celebran la Navidad?

– Eva calla, te van a oir, no tenemos tiempo, date prisa, cógelo todo… me querrás siempre amor míoooooooooooo, cuánto!

– Jo, que sí!

Vamos corriendo, se nota mucho el frío, se nos caen las cosas de la bolsa (míra a ver si está todo), no vamos a llegar a tiempo, Evoide que seas muy feliz, te voy a dar un apretón, déjame te voy a aplastar un moflete, nooooooooooooo, jaja, pesado, mira mis zapatillas nuevas, hacen un ruido al andar, jaja, yo creía que era otra cosa el ruido, qué cosaaaaaaaaaaa, no, no lo diré, nos van a reñir, llegaremos tarde, vengaaaaaaaaaaaaaaaaaa…

Eva nació con una sonrisa puesta y no se la quita nunca. Tiene el poder de alegrar a quien está a su lado. Como los duendes del hombro.

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