Los días intensos como el de ayer, me pueden. Si ya una cosa normal me afecta, una extra-normal deja mi cerebro sumido en estado de levitación intergaláctica atemporal indescriptible. No, no es que me derrumbe; me derrumban pocas cosas ya. Al contrario, surge el caballero de la oxidada armadura, couldinaman, el que brilla y deslumbra. Alguien me dijo hace unos días que admiraba las cosas que hago y que aprendía de mí. Jo! Cómo me gusta repetir los elogios, verdad! No, no es así, no os los repito a vosotros sino a mí mismo para animarme porque estoy deprimido. Aunque mi depresión es extraña, ya sabéis, es un tobogán de sube y baja. Que se alegra y entristece intermitentemente a intervalos de cinco minutos. Cinco minutos es demasiado tiempo para mantener el mismo estado de ánimo. Me gustan los lunes porque llega la normalidad, sin sobresaltos. Si puede ser sin marrones mejor, pero no me asustan, soy experto en resolución de marrones. Me gustan los días antes de que amanezca, antes de que todo se mueva, porque soy perezoso, soy un perezoso activo. Y me quedo encantado cuando llega la hora en que los vampiros hacen de las suyas, mordiendo cuellos sin hacer daño, la hora de no hacer nada más que envolverte en el misterio de la vida y besar la hierba que te permitió andar. Me gustan los días, me gustan todos los días (Carmen, 7 años).
A veces no entiendo que tú no me entiendas, y es que somos los dos tan parecidos! Claro está, con las diferencias que hacen que cada cual sea exclusivo y único!
También adoro los días laborables, en los que todo tiene un orden.
El desorden me desordena.
SAbes lo mucho que te aprecio, Iesu.
Un beso
Lala
Las semanas y los meses son más llevaderos que los años. Estos no vuelven pero siempre vuelve Septiembre como vuelve el lunes, siempre vuelven menos el último. De esta forma hay esperanza porque sabemos que vuelve el lunes y todo regresa a su ser. ¡Sería terrible un domingo permanente!
¡SALUDOS!
Yo creía que me querías, Lala!
Éso de apreciar suena muy raro.
(un abrazo, Millán, ya me pareces de la familia)
Te entiendo, Jesu, si bien yo soy de las que disfruta de las innovaciones, de las novedades, de romper las rutinas, entiendo que saberse rodeado/a de ellas es una manera de saberse contenido, más protegido. Además, lo contás de una manera tan especial que las palabras pierden la gravedad que quizás hubieran tenido si lo expresabas de otra manera. Te queremos mucho, Jesu, incluida Lala,(estoy segura) jejej que dejó deslizarse un “te aprecio” sin darse cuenta! jejeeje
un abrazo de lunes a punto de culminar (aquí faltan cuatro minutos para la medianoche!)
Vaya, y yo que creía ser especial, al parecer no lo soy tanto.
A mi también me gustan los lunes, ver a la gente en la calle, las mujeres entrandoal mercado, los estudiantes esperando el bus para la universidad, el agente de tráfico colocando una multa en el parabrisas del coche aparcado en segunda fila, de un señor que ha idoun momento, solo un momento a dejar un paquete al de la drogueria, y los delincuentes corretean a sus anchas porque dicen quese lunes y algo hay que robar a la semana.
Si, eso, puede que sea eso y lo que no digo.
También me gusta todo lo que cuentas, Neo, y lo vivo con profundidad; sólo que me agota psicológicamente. Todo me agota psicológicamente, jajaja…
El lunes que has descrito es perfecto, Nikté, me estoy imaginando a mi padre por ahí, ahora mismo igual está en el mercado; él es muy activo, un personaje como el de tu pequeña historia, está en todas partes y hace todo perfecto.
Un abrazo, papá!
Mil gracias, jesu, por la deferencia.
Una de las mejores cualidades que se pueden tener es la de ser acogedor. Noto, casi físicamente, ese abrazo que me envías y…¡me gusta!
Bueno pues aquí llega a la que le revientan los lunes, con toda mi alma, empiezo a odiarlos ya casi el domingo por la tarde y no paro hasta que caen las 12 de la noche y viene el martes que puede que sea igual de pedorro que el lunes pero por lo menos tiene otro nombre. Y quizás por que todos los lunes son tan… normales. En fín, un abrazote de miércoles : )