Se me quedó Abril sin nada. Vacío, sin ni siquiera aparecer en la minilista de las minientradas de los meses de este rincón olvidado por mí. Pobrecito Abril, le dedicaré algo adrede, sólo para él. Te quiero mucho, Abril. Mucho, mucho, mucho. Pero es que estaba, estoy, atareadísimo. Ataraeado, acongojado (acojonado no, nunca) ilusionado, abatido, llorón. Hablando de [...]

